#ColumnaInvitada 06/ABR/2026
COZUMEL, SIN PEDIR PRESTADO Y PAGANDO LA CUENTA…
Si, no es ningún secreto, ni es el hilo negro. Y claro que es “tragedia” hablando financieramente, la noticia de que Cozumel arrastra desde hace años una pesada losa financiera, no es nueva. Hoy, con una población aproximada de 95 mil habitantes, el municipio mantiene un adeudo de 421.6 millones de pesos, lo que lo coloca como el municipio con mayor deuda per cápita del país, según el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. En términos simples, cada habitante carga con más de 4 mil pesos de deuda municipal.
Pero el dato más relevante no está solo en cuánto se debe, sino en cómo se está manejando esa herencia. La administración actual, si la de “Chacón” no ha solicitado nuevos créditos y, por el contrario, aprobó destinar 70 millones de pesos este año para reducir el pasivo, una decisión que cambia el enfoque, en vez de financiar gasto con deuda, se intenta amortizar lo heredado.
El endeudamiento de Cozumel no es reciente. Uno de los episodios más relevantes ocurrió en 2015, cuando el Ayuntamiento obtuvo autorización para contratar financiamientos por 316.7 millones de pesos, lo que elevó el pasivo municipal hasta cerca de 430 millones y comprometió participaciones federales por casi dos décadas.
Posteriormente, en 2018, el Congreso del estado autorizó refinanciar la deuda municipal hasta por 435 millones de pesos, con el argumento de mejorar condiciones financieras, lo que confirmó que el municipio ya arrastraba créditos de largo plazo con instituciones bancarias.
Esos movimientos financieros explican por qué, años después, el monto sigue vigente. Los créditos municipales suelen firmarse a plazos de 15, 20 o incluso más años, lo que significa que varias administraciones terminan pagando decisiones tomadas tiempo atrás.
El problema no es sólo el monto total, sino la proporción frente al tamaño del municipio. Cozumel tiene menos población que muchas ciudades del país, pero su deuda se mantiene alta, lo que dispara el indicador per cápita y coloca presión sobre el presupuesto anual.
En la práctica, esto implica que una parte importante de los ingresos municipales se destina a pagar compromisos financieros, reduciendo margen para obra pública, servicios o inversión social.
El giro que presume la administración en funciones (2024-2027), consiste en no contratar nuevos préstamos y destinar recursos propios para disminuir la deuda heredada, una estrategia que apunta a mejorar la salud financiera municipal a mediano plazo. Incluso se ha reiterado que el gobierno actual ha priorizado disciplina presupuestal y acciones sin recurrir a nuevos créditos. ¡Poca cosa no es señoras y señores!
Si el plan se mantiene, el impacto no será inmediato, pero sí acumulativo, es decir menos intereses, mayor margen presupuestal y eventualmente una reducción del indicador per cápita.
En términos financieros, hay dos formas de manejar una deuda pública, refinanciarla o pagarla. Cozumel pasó años en la primera ruta; ahora intenta avanzar hacia la segunda. Y la diferencia es clara, refinanciar alarga el plazo; pagar reduce el problema. ¿O no?
El reto será sostener la disciplina. Porque en municipios pequeños, un crédito grande tarda años en diluirse y ejemplos hay muchos en Quintana Roo. Pero aunque el camino es largo, el mensaje económico es directo, no pedir prestado y comenzar a abonar capital cambia la tendencia.
Hoy la deuda sigue ahí, pero la estrategia apunta a algo distinto, dejar de patear el balón y empezar a liquidar la cuenta. El tema sigue en boca de todas y todos, claro es VOX POPULI, pero nos leemos en otros asuntos y espacios. Usted siéntase libre de opinar, darle like y compartir. Lo que es derecho, no tiene curva ¿o cómo era la cosa? Hasta la próxima. ¡Wuay mi nene!

Nuestras Redes